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sábado
jul292006

Casablanca, por supuesto

casablanca cartel.jpg     Juan y Lola no querían ver a los de la pegatina “no a la guerra” en torno a los Premios Goya, con ZP agradeciendo los servicios prestados. El público en 2004 ha ido más al cine, pero el cine español ha perdido tres millones de espectadores, que, o no están en contra de la guerra o no les gusta el cine español, salvo honrosas excepciones. En un canal daban “La mala educación”. A pesar de ser de Almodóvar, decidieron verla. Menudo bodrio, ni trata de la educación, ni del amor, ni de nada, solo de bajas pasiones, con independencia de que, como casi siempre en las de Almodóvar, sea entre homosexuales, salvo un personaje que no es gay ymala_educacion.jpg utiliza el sexo anal para obtener el precio del chapero. Lola y Juan, antes de acostarse, pusieron las noticias: el sesenta por cien de los iraquíes habían ido a votar, a pesar de las bombas y del terrorismo, esa gente desea la libertad y la democracia como cualquier ser humano. Ha sido un espaldarazo a la visión política y determinación de Bush, derrocando a un dictador y demostrando al mundo que la gente siempre está preparada para votar y sentirse libre, que ese es el camino para erradicar las intransigencias fundamentalistas y terroristas, mal que le pese al Sr. Chirac a quien la guerra estropeó sus negocios con Sadam. La historia hará que los españoles nos avergoncemos de la foto de ZP predicando a todas las naciones que abandonaran a los iraquíes y nos sintamos orgullosos de la foto de la Azores, cuando España era un país de primer orden.

     Tiraron los periódicos, como todas las noches, en la papelera que hay junto a la chimenea. Entre tanto papel había un DVD, laszlo_ilsa.jpgde la película “Casablanca”. El cine español debe aprender cómo se hacen buenas películas. No con subvenciones, sino con talento. Con talento siempre hay empresarios dispuestos a invertir, pero, cuando se producen bodrios, ha de ser papa-estado quien pague. “Casablanca” es una obra de arte como “Cien años de soledad”, “El Quijote” o cualquier tragedia de Shakespeare; permite muchas lecturas, pero la esencia de su triunfo radica en que sus míticos personajes, encarnan ideales universales. El mal está encarnado por el Mayor Strasser, el nazi exterminador. El amor por Ilsa, la maravillosa Ingrid Bergman, desde que Juan, cuando empezaba el Bachillerato, la vió en “Casablanca”, para él siempre ha sido la número uno. rick.jpgEl bien, el ángel protector de los perseguidos, lo encarna Víctor Laszlo, el esposo. El caballero andante es Rick, Humphrey Bogart, profundamente enamorado, que en el momento decisivo elige la opción sacrificada y dice a Ilsa “nuestro problema es muy pequeño en este mundo” y hace que suba al avión con Laszlo, su marido, porque el matrimonio debe mantenerse y unidos luchar con toda la fuerza por la causa. El contrapunto del héroe, gracioso y dicharachero, es el Capitán Renault, jugador, mujeriego, sobornable, pero en el momento cumbre también sabe que la patria está renault.jpgpor encima de todo y hace la vista gorda para que Laszlo pueda subir al avión, que simboliza la libertad, y se salve. Él y Rick marchan al encuentro de las tropas francesas que luchan contra los nazis y dice la última frase de la película: “presiento que este es el comienzo de una gran amistad”. Todos los momentos de la película son grandes, por eso cuando el Coronel Strasser quiere imponer sus cánticos, Laszlo entona la Marsellesa, que canta, en pie, todo el café, exaltando la libertad y la patria. Para que no olvidemos “Casablanca”, los acordes de “Mientras el tiempo pasa”, que canta Sam, siempre la recordarán. Son los mismos valores míticos de Homero y de las tragedias griegas, por eso Casablanca será siempre “la película”.

     Nadie desea ningún mal al cine español, ni a los que pululan por él, pero la solución está en quitar las subvenciones y que echen talento al asunto. Dinero no les faltará, pero que se acabe el producir películas sin talento, sin nada que decir, con poco público y pagadas del bolsillo de todos.

8 de febrero de 2.005, Diario "El Mediterraneo".

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