La quiebra de la decencia

Pablo llegó puntual a la tertulia de las 11’30. “Te traigo el libro de García Márquez”. “Gracias Juan, ten “La economía del fraude inocente”, el último de John K. Galbraith”.
El que fue asesor del Presidente Kennedy, hoy Profesor de Harvard, arranca del escándalo Enron, robo basado en contabilidad corrupta, y dice: “los grandes sistemas económicos y políticos cultivan su propia versión de la verdad, sin relación con la realidad”. Los dueños de las empresas han dejado de dominarlas. Mandan los ejecutivos, que, tantas veces, solo se ocupan de su bolsillo. Aprueban su conducta, pero el fraude no es inocente. Roberto cogió el tema al vuelo: “Los Tribunales, en este país, han empapelado a muchos banqueros, Mario Conde por Banesto, Ruiz Mateos por Rumasa, Amusátegui y Botín por Santander Central Hispano, Ibarra por BBVA”. Constantino le devolvió la pelota a su amigo sociata: “Felipe había puesto la mano en el fuego por el Director del Banco de España, Mariano Rubio, y también lo empapelaron”.
Pablo, bancairo jubilado, detalló: “A Felipe González le molestaba Escámez, presidente de Banco Central. Para hacer dinero con que comprar un gran paquete de acciones y dominar ese Banco, recalificaron unos terrenos en la Plaza Castilla.
Los 160 millones invertidos por Enrique Sarasola, se convirtieron en 8.325 millones de pesetas. Los solares se cambiaron por el 12% de Banco Central, que poseía el Grupo KIO. La vendedora Urbanor, estaba formada por los Albertos y Construcciones y Contratas (sus primeras esposas, las Koplowitz) con el 40%, Sarasola el 14%, el Grupo Astor el 32% y Construcciones San Martín el 14%. En 1.988 los Albertos firmaron la venta en dos contratos: uno a 388.000,- ptas./m2, que cobraron ellos, sus ex y Sarasola; y el otro a 150.000,- ptas./m2 que es el que endilgaron a Astor y San Martín. El precio medio era 231.000,- ptas./m2, coincidente con la peritación, así que les estafaron 81.000,- ptas./m2. El maquinador fue
Carlos Solchaga, la cara la puso el amigo íntimo de Felipe, Sarasola, que cobró la comisión. El Tribunal Supremo ha condenado a 3 años y 4 meses por falsedad y estafa a los Albertos,
que pagaron la indemnización, dejaron el Banco Zaragozano, pidieron el indulto que denegó el Gobierno de Aznar y recurrieron al Tribunal Constitucional, lo que les permite, de momento, estar en la calle. Siguen con sus grandes negocios, aunque no comprendo que tengan socios. Yo no dormiría pensando que me pueden engañar, como engañaron a dos socios de Urbanor. Últimamente apareció una carta, supuestamente dirigida por uno de los querellantes estafados al otro, donde parece que mintieron al querellarse. La Audiencia de Madrid ha rechazado la carta, ordenando el archivo del proceso abierto por falso testimonio y contempla un posible delito por denuncia falsa. Continúan en la calle y piensan que lo han hecho bien. Lucen en la sociedad jet, con nuevas y esplendorosas esposas, de buena familia y exquisito gusto. A eso se refiere Galbraith cuando habla del fraude inocente. La estafa siempre es estafa, aunque ellos crean que no”.Juan remató la faena: “Esa falta de decencia es lo alarmante. El Tribunal Supremo afirma que Rafael Vera
metió la mano en los fondos reservados que debía custodiar y se ha llevado a casa 141 millones de pesetas, dio 393 a Roldán, 111 a otros tres amigos, más diversas cantidades que no han podido cuantificar. Es humano que no quiera ir a la cárcel, que amenace, que patalee, como cualquier chorizo atrapado. Los indecentes son los desdentados dragones del jurásico socialista que piden su indulto. Vera ya fue indultado en el caso Marei, condenado a 10 años de prisión por detención ilegal y malversación. Ahora la condena es por algo que la gente no perdona, ni los votantes de un lado, ni los de otro, por meterse en el bolsillo dinero que los españoles confiaron a su custodia, para que lo gestionara en bien de España.
23 de noviembre de 2.004, Diario "El Mediterraneo".
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